viernes, 27 de febrero de 2009

Felipe IV

Hijo de Felipe III, a quien sucedió tras su fallecimiento, y de Margarita de Austria, nació el 8 de abril de 1605 en Valladolid.
Su reinado:
Puede dividirse en varias etapas: una primera hasta 1643, en que el protagonismo le corresponde a su valido, el conde-duque de Olivares; una segunda, en la cual el marqués de Carpio dirigió los destinos de la Monarquía Hispánica (1643-1661); y, finalmente, los últimos años de la vida de Felipe IV, hasta 1665.
Con Olivares, la Monarquía se implicó plenamente en la Guerra de los Treinta Años y reanudó la guerra de los Países Bajos. En el interior se produjeron numerosas sublevaciones, como la rebelión de Cataluña, la guerra de separación de Portugal o la rebelión de Andalucía.
En 1643, tras la destitución del conde-duque, los Tercios españoles fueron derrotados por las tropas francesas en la Batalla de Rocroi. El Tratado de Münster (1648) consagró la pérdida de las provincias del norte de los Países Bajos. La guerra franco-española continuó y terminó con la victoria de Francia, consumada en 1659 con la Paz de los Pirineos.
En los últimos años de su reinado, concluidos los grandes conflictos, Felipe IV pudo concentrarse en el frente portugués. Sin embargo, ya era demasiado tarde. Meses antes de su muerte en 1665, la derrota de Villaviciosa permitía vaticinar la pérdida de Portugal. La situación en Castilla no era más halagüeña, y la crisis humana, material y social afectaba profundamente a las regiones del interior.

Carlos II

Último rey de España de la dinastía Habsburgo. Hijo de Felipe IV y Mariana de Austria, fue toda su vida un ser débil y enfermizo, poco dotado físicamente y mentalmente. Casado en dos ocasiones, no logró tener hijos.
Su reinado:
Durante la época de Carlos II, las iniciativas reformistas pusieron las bases para la recuperación económica de Castilla.
En el exterior, la Monarquía se vio envuelta en cuatro guerras determinadas por el expansionismo de Luis XIV. Al final del reinado, la Monarquía se mantenía casi intacta, con las únicas pérdidas del Franco-Condado (1678) y una serie de plazas en la zona fronteriza entre Francia y los Países Bajos, así como del reino de Portugal (1668).
El problema sucesorio:
Las frecuentes enfermedades del rey y la falta de sucesión alimentaron durante su reinado las negociaciones entre los príncipes europeos para el reparto de los territorios de la Monarquía. Pero la obsesión por mantener unida la herencia de sus mayores fue uno de los motivos que determinaron el último testamento de Carlos II en que declaró heredero al duque de Anjou, futuro Felipe V. El nombramiento del nuevo monarca provocó un conflicto grave para el equilibrio entre las diferentes potencias europeas. Su acceso al trono español fortalecía el poder de los Borbones en Europa y, rápidamente, Gran Bretaña, Holanda y Portugal declararon su apoyo al candidato austriaco y entraron en guerra contra Francia y España. De manera que la sucesión al trono español pasó de ser un conflicto interno a un grave problema de política internacional.

Auge cultural

En el siglo XVI y la primera parte del XVII, la cultura española alcanzó la cima de su esplendor y expansión. Las artes plásticas, la literatura en todos sus géneros, el pensamiento teológico, filosófico y político, y la música alcanzaron el momento culminante de su creatividad y difusión. Ese periodo histórico cultural es conocido como Siglo de Oro de la cultura española.

El siglo XVII es una época de crisis generalizada en España, debida, en parte, a la decadencia política y económica, lo que hace que el pesimismo y el desencanto se adueñen del ánimo de los intelectuales y artistas, los más sensibles quizás a las circunstancias sociales adversas. Paradójicamente, las artes conocieron un auge inusitado.
En el Siglo de Oro, el gran movimiento artístico dominante es el Barroco. El esplendor de las artes y las letras produjo artistas, pensadores, literatos y ensayistas que tuvieron irradiación universal.

Literatura

El Siglo de Oro en la literatura significó la fijación definitiva del castellano como lengua universal. Florecieron la poesía, el teatro, la novela, con el género típicamente español de la picaresca. Miguel de Cervantes, en su Don Quijote de la Mancha, cuya primera edición apareció en 1605, crearía el gran modelo universal de la novela moderna, sobre el precedente de las novelas de caballerías. El Quijote es la obra escrita en castellano de la que han aparecido más ediciones y que ha sido traducida en más lenguas.
Durante el Barroco conviven dos escuelas o tendencias: el culteranismo y el conceptismo. Ambas responden a una misma idea de la literatura: el gusto por la complicación formal y por el artificio. El conceptismo se preocupa más por el contenido (predominio del fondo sobre la forma), mientras que el culteranismo persigue la belleza y la expresión de la forma (predominio de la forma sobre el fondo).

Poesía

La lírica renacentista asistió a la renovación de la poesía cancioneril a causa de la difusión del humanismo. La poesía italiana aportó dos innovaciones rítmicas: el endecasílabo y el encabalgamiento. Fue Juan Boscán quien los introdujo definitivamente y quien recomendó su práctica a Garcilaso de la Vega. De la misma manera, la lírica renacentista incorporó estrofas y tipos de composiciones habituales en la lírica italiana (tercetos encadenados, lira, octava real, soneto…). La nueva poesía desarrolló principalmente los siguientes temas: el amor, la descripción de la mujer, la mitología clásica. El poeta más representativo de este tipo es Garcilaso de la Vega (1501-1536).
En la segunda mitad del siglo XVI, la aplicación de los principios de la Contrarreforma se corresponde con el auge de la literatura espiritual. Esta lírica aborda dos caminos espirituales: la ascética que busca la perfección mediante la purificación y expresa el proceso que lleva a la unión del alma con Dios; y la mística, en la que se produce la unión plena con la divinidad.
Los poetas más representativos de esta corriente son Fray Luis de León (152?-1591) y San Juan de la Cruz (1542-1591).

La poesía barroca siguió cultivando los temas de la poesía anterior (el amor, relacionado con la naturaleza y la mitología), con intensificación de los recursos expresivos y algunas innovaciones, aunque predominan los textos que expresan la idea de desengaño y la conciencia de crisis de la época. El rasgo más general es, sin embargo, la diversidad de temas, de motivos y de enfoques, en relación con la visión del mundo de este periodo.
• Poesía amorosa. Continúa la idea del amor renacentista: la expresión dolorida del yo poético por un amor frustrado, con la pervivencia de la descripción física de la amada.
• Poesía filosófica y moral. Marcada por el pesimismo, predominan el desengaño, el contraste entre realidad y apariencia, la fugacidad de la vida, la conciencia de la muerte.
• Poesía religiosa. Predomina la poesía celebrativa, aunque también destacan la reflexión espiritual y el arrepentimiento.
• Poesía burlesca. Abunda la poesía de carácter paródico y humorístico, incluso la burla y el ataque personal.
Los poetas más representativos de este siglo son: Luis de Góngora y Argote (1561-1627), Lope de Vega (1562-1635) y Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645).

Teatro

En el teatro del siglo XVI se pueden distinguir diversas tendencias:
• Teatro religioso. En él adquiere relevancia la alegoría, uso que desembocará en el auto sacramental.
• Teatro italianizante. En esta orientación dramática destacan Juan del Enzina, creador de églogas, y Bartolomé de Torres Naharro.
• Teatro clasicista. Se imitaron los modelos grecorromanos, tanto de la comedia como de la tragedia.
• Teatro nacionalista. Un grupo de dramaturgos, entre los que se encontraba Juan de La Cueva, utilizaron como tema la historia nacional.
• Teatro popular. En esta línea, en la que influyeron las compañías italianas destaca Lope de Rueda, que compuso comedias y fue el creador de los pasos, piezas breves con las que, a través de intrigas, enredos y otros recursos cómicos, introduce el espectáculo teatral como diversión.

En el teatro del siglo XVII deben considerarse tres manifestaciones dramáticas fundamentales: las representaciones de los corrales de comedias, el teatro cortesano y, en el teatro religioso, los autos sacramentales.
Las representaciones barrocas se realizaban en corrales, inicialmente patios interiores de una manzana de casas, en uno de cuyos lados se alzaba el tablado.
El teatro empezó a constituir también un elemento fundamental en las fiestas cortesanas. Las representaciones se celebraban en palacio y al aire libre, en el gran lago del parque del Buen Retiro.
Los autos sacramentales del siglo XVII, coincidentes en su florecimiento con la Contrarreforma, giran principalmente en torno al sacramento de la Eucaristía.
En el siglo XVII se consolida la comedia nacional. Fue creada por Lope de Vega. Sus características esenciales son la mezcla de lo trágico y lo cómico; el no respeto de las unidades de tiempo, de lugar y de acción; la división de la obra en tres jornadas o actos; el decoro dramático que consiste en la adecuación de la conducta y del lenguaje de los personajes a las convenciones del papel social que representan; la temática de la honra; la polimetría o utilización de variedad de metros y estrofas; y los personajes que responden a seis tipos básicos (la dama, el galán, el poderoso, el viejo, el gracioso y la maga).
Los autores más representativos de este siglo son: Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635), Tirso de Molina (¿1583?-1648) y Pedro Calderón de la Barca (1600-1681).

viernes, 13 de febrero de 2009

Prosa

La narrativa renacentista trató de conciliar lo maravilloso con lo verosímil para lograr lo que se consideraba la función primordial de la literatura: deleitar para instruir.
Los géneros más cultivados fueron:
· La novela bizantina, protagonizada por una pareja de jóvenes enamorados que son separados hasta el final que se unen.
· La novela pastoril, cuyos protagonistas son pastores idealizados que se comportan y hablan como cortesanos.
· La novela de caballerías, que tuvo un extraordinario desarrollo que alcanzó su apogeo entre 1510 y 1560.
· Lazarillo de Tormes, una de las obras más importantes de la literatura española, que inaugura un nuevo subgénero, el de la novela picaresca.
Mención especial merece Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), autor de numerosas novelas ejemplares y de la novela más célebre de la literatura española, Don Quijote de la Mancha. En esta obra, Cervantes parodia la novela de caballerías para criticar este género, que se convierte en ingredienter fundamental del libro.

En el Barroco se cultivaron la prosa narrativa de ficción y la intelectual, ambas con finalidad didáctica y moralizante y, a menudo, tono satírico.
En la prosa narrativa, se practicaron los siguientes géneros:
· La novela picaresca. La vida de Guzmán de Alfarache, obra de Mateo Alemán y la Historia de la vida del buscón de Quevedo son las obras de mayor fama. Estas novelas tratan de la historia de una persona (generalmente un hombre) que cuenta las diversas situaciones por las que transcurre su vida y su dificultad o imposibilidad de ascender socialmente.
· La nova pastoril, en decadencia.
· La novela bizantina.
· La novela corta cortesana.